
Una revisión de 2026 sube el techo a 120 g de hidratos por hora. Antes de meterte cuatro geles, te contamos qué le toca al aficionado y cómo traducirlo a plátanos, dátiles o bebida casera.
Si has mirado redes últimamente, habrás visto a profesionales tragándose 120 gramos de hidratos por hora como quien merienda pipas. Una revisión científica publicada este año le da base a esa cifra… para quien la tiene que tener. La buena noticia: tú, que preparas una marcha o una media de otoño, puedes rendir de maravilla con bastante menos y sin convertir tu estómago en una hormigonera.
Un equipo de la Liverpool John Moores University, firmado por Morton y colaboradores, ha repasado en The Journal of Nutrition lo que se sabe sobre los hidratos durante el ejercicio de resistencia. Su propuesta es mover el techo clásico de 90 g por hora a una horquilla de 90-120 g, pero con dos condiciones muy claras: deportistas entrenados y pruebas de más de 2,5-3 horas. También recuerdan algo que cualquiera que haya abusado de los geles conoce de primera mano: a dosis altas aumentan las molestias digestivas.
Un detalle que conviene saber: varios de los autores declaran relación con una marca de nutrición deportiva (Science in Sport). No invalida la revisión, pero sí es buena razón para leer los 120 g con espíritu crítico y no como una orden.
Para el deportista aficionado, las pautas de consenso que llevan años funcionando siguen siendo el mejor punto de partida. Son orientativas: tu peso, tu ritmo y tu estómago mandan.
Y no, aquí no hay contradicción con quienes comen pocos hidratos en su día a día: si te pica la curiosidad, repasamos qué dice el consenso de la SEÑ sobre la keto, el ayuno y el low-carb. Lo de hoy va de lo que comes mientras te mueves durante horas, que es otra película.
Nadie sale a rodar con una báscula en el maillot, así que toca traducir. Las cantidades son aproximadas (mira la etiqueta cuando la haya):
Ejemplo práctico: para una marcha de cinco horas, apuntando a 60 g por hora, te valdría un bidón de bebida casera cada hora más un plátano mediano, o un dátil grande y un puñado de pasas. Para una media maratón de dos horas y cuarto, apuntando a unos 30 g por hora, basta con un gel cada 40 minutos desde el primer tercio de carrera.
Lo que más se repite en la literatura es que la tolerancia a comer en marcha mejora con práctica. El intestino se adapta, pero necesita que se lo pidas con cariño y con tiempo, no el domingo de la carrera.
Si además usas cafeína, recuerda que también se prueba en los entrenos: aquí te contamos la dosis de café que sí funciona antes de entrenar, porque combinarla con muchos geles puede ser demasiado para algunos estómagos.
Si este otoño apuntas a tu primera media, el Reto de Artemisa son justo 21 km, y es una forma estupenda de ir sumando tiradas largas en las que ensayar tu estrategia de avituallamiento. Llegar a meta con energía y sin pasar por todos los baños portátiles del recorrido también es una victoria.
Apúntate a un reto Victoris y cada entreno te acerca a la medalla que llega a tu casa.