
Entre septiembre y octubre quedan once marchas cicloturistas en España, de 54 a 167 kilómetros. Aquí tienes cómo elegir la tuya según lo que llevas rodado este verano y un plan de seis semanas para no bajarte a mitad.
Septiembre es la mejor época del año para rodar y la peor para tomar decisiones. Vienes con fondo del verano, hace un tiempo maravilloso y un amigo te manda por el móvil el enlace de una marcha de 160 kilómetros con 3.000 metros de desnivel. Tú, envalentonado, dices que sí. Vamos a evitar eso, que todavía estamos a tiempo.
Según el calendario que publica Ciclismo a Fondo, entre septiembre y octubre quedan cerca de once citas, con distancias que van de los 54 a los 167 kilómetros. Hay para todos los gustos y, sobre todo, para todos los niveles.
Y con la fecha aún por confirmar cuando se publicó el calendario quedan la Larra-Larrau en Isaba (146, 100 y 60 km), la Gran Fondo Alberto Contador en Oliva (147 km), la Ribeira Sacra en Luintra (120 y 75 km), la Mussara 24H en el Jarama, la Vuelta Cicloturista a Ibiza (74 y 60 km) y la Mussara de Villanueva del Pardillo (167 y 108 km). Antes de inscribirte, confirma día y hora en la web de la prueba: estas cosas se mueven.
La regla casera que mejor funciona es sencilla: mira tu salida más larga de este verano, la de verdad, no la que ibas a hacer. Una marcha entre un 20 % y un 40 % por encima de esa distancia es un reto exigente pero razonable. El doble ya no es un reto: es una tarde muy larga empujando la bici.
Y mira el desnivel antes que los kilómetros. Ciento veinte kilómetros llanos y ciento veinte con dos puertos de primera son dos deportes distintos. Si el perfil de la marcha tiene más picos que un electrocardiograma, resta kilómetros mentalmente y súmale horas.
Si la marcha que has elegido cae a mediados o finales de octubre, tienes justo el tiempo bueno. Tres salidas por semana bastan si están bien repartidas: una larga, una de calidad y una suave.
Ese bloque de la semana 5 es el más importante y el que más gente se salta. No es solo una salida larga: es el ensayo general del avituallamiento, del culotte, de la crema y de los geles. Todo lo que falle ahí es mejor que falle ahí.
Y si el plan te sabe a poco o vienes de más atrás, tenemos una versión más completa en ocho semanas en bici para dejar de sufrir. Con dos semanas más, todo cabe mejor.
Hay una tentación clásica en estas seis semanas: meter cuestas a tope y pensar que eso ya cubre el trabajo de fuerza. No lo cubre, y lo explicamos con calma cuando contamos por qué las cuestas a tope no sustituyen a las pesas. Dos sesiones cortas de gimnasio a la semana, sobre todo en las primeras cuatro, se notan en el último tercio de la marcha.
Y las cosas aburridas, que son las que deciden el día: revisar la bici una semana antes y no la víspera, comer algo cada 45 minutos desde el principio aunque no tengas hambre, beber antes de tener sed, y llevar ropa para dos temperaturas, porque en octubre sales con guantes y llegas en manga corta.
Puede que no te cuadre la fecha, el presupuesto o las ganas de madrugar un domingo para ir a Cuenca. No pasa nada: los kilómetros cuentan igual aunque no haya dorsal. El Reto de Zeus, con sus 150 km, es más o menos el equivalente de una gran fondo, solo que repartido a lo largo de varias semanas y sin nadie soplándote en la nuca en un abanico.
Elijas lo que elijas, elígelo esta semana. Las marchas de octubre se preparan en septiembre, y septiembre ya está aquí.
Apúntate a un reto Victoris y cada entreno te acerca a la medalla que llega a tu casa.