
Un metaanálisis de 200 ensayos sitúa caminar entre los ejercicios que más mejoran el sueño, sobre todo si hoy duermes mal. Te damos un plan por fases, con honestidad sobre lo que la ciencia aún no sabe.
Si te pasas las noches contando ovejas (y alguna cabra despistada), tenemos una propuesta poco glamurosa pero con respaldo: caminar. Un metaanálisis de 200 ensayos y más de 23.500 adultos, publicado en Sleep Medicine Reviews, concluye que el ejercicio mejora la calidad del sueño, y caminar está entre las opciones que mejor salen. Te contamos qué dice y te dejamos un plan para ponerlo en práctica.
Los autores reunieron 200 ensayos aleatorizados en adultos que comparaban hacer ejercicio con no hacerlo, publicados hasta agosto de 2025. Frente a grupos de control que también hacían alguna actividad, los que más mejoraron fueron el qigong, caminar y el entrenamiento por intervalos de alta intensidad. En los 20 ensayos que midieron el sueño con aparatos, y no solo preguntando, el ejercicio mejoró un poco la eficiencia del sueño, es decir, el tiempo que pasas dormido del total que pasas en la cama.
Dos detalles interesan especialmente si duermes mal. El primero: quienes peor dormían al empezar eran los que tenían muchas más probabilidades de notar una mejora de verdad; los autores lo describen como un beneficio «a demanda». El segundo: el efecto fue creciendo con la duración del programa hasta alcanzar su máximo en torno a las 25 semanas. Por eso proponen programas de unas 25 semanas para adultos con problemas de sueño moderados o graves.
Ahora, la parte honesta: los propios investigadores califican la certeza de la evidencia como muy baja. Los estudios son muy distintos entre sí y muchos miden el sueño con cuestionarios. Es decir, la dirección es prometedora, pero nadie te garantiza dormir como un tronco. La buena noticia es que caminar tiene pocos efectos secundarios y muchos beneficios aparte del sueño.
Está pensado para alguien que duerme mal y parte de poca actividad. Si ya te mueves, empieza en la fase que te encaje. La intensidad de referencia es la del test del habla: puedes mantener una conversación, pero no cantar una canción entera.
Si puedes, sal con luz natural, por la mañana o a media tarde: además de despejarte, te ayuda a separar el día de la noche. Si una semana tienes mucho trabajo, recorta minutos antes que días; mantener la costumbre importa más que la cifra.
Y si tienes la costumbre del café antes de entrenar, piensa en la hora cuando la sesión sea por la tarde: la cafeína no es la mejor compañera de almohada.
Habrá semanas en las que no salgas. No pasa nada: ser duro contigo no te hace más constante, y retomar el lunes sin dramas vale más que flagelarse el domingo.
Apúntate a un reto Victoris y cada entreno te acerca a la medalla que llega a tu casa.